El rincón de Carlos del Río se muda a WordPress

El rincón de Carlos del Río se pasa a WordPressSí amigos, después de hacerme el remolón durante siglos, por fin he dado el paso y me voy a WordPress. Mi nueva página tendrá la misma dirección que esta, pero no sé cuánto tiempo me llevará tenerla disponible. Os pido un poco de paciencia. Cuando vuelva, tendréis el mismo contenido, más bonito.
Pasad un feliz (y achicharrador) verano.

Por qué debes dominar la estructura de los tres actos

Por qué debes dominar la estructura de los tres actos para escribir ficción
¿Quieres escribir ficción? Me da igual que sean cuentos, novelas, guiones u obras de teatro. Pues entonces no te queda más remedio que dominar la estructura de los tres actos. Lleva milenios utilizándose no porque los escritores sean unos vagos, sino porque funciona. Además, te simplificará mucho las cosas a la hora de sacar la trama. Y lo mejor, es que estamos tan acostumbrados a ella que es muy fácil de comprender. 
 

LA ESTRUCTURA EN TRES ACTOS

Seguro que has oído hablar de esta estructura mil veces, de la presentación, el nudo y el desenlace. Y si eres como era yo, la rechazarás de lleno.
Pero vamos a darle una oportunidad. Si esa estructura se sigue utilizando mayoritariamente para contar historias, después de milenios de uso, es porque funciona. Querámoslo o no, los seres humanos nos hemos acostumbrado a que las historias tengan esta estructura.

Si la rechazas, posiblemente se deba a ansias de originalidad (“¿Tres actos? Eso está trillado. Yo quiero algo orgánico y libre.” No seas original porque sí, que te va a quedar una aberración. Busca ser tú mismo y saldrá algo original); o a tomársela demasiado literalmente.

A mí me decías estructura en tres actos y yo veía esto:

-Primer acto de “Caperucita roja”. Presentación: Se levanta el telón y sale Caperucita y se presenta, diciendo que tiene que llevar comida a su abuelita. Hace mutis por el foro. Su abuelita sale y dice que está enferma, esperando a que llegue Caperucita. Hace mutis por el foro. Sale el lobo parlanchín y dice que vive en el bosque y es feroz. Hace mutis por el foro. Sale el leñador y dice que corta leña en el bosque. Se baja el telón.

-Segundo acto de “Caperucita roja”. Nudo: Se levanta el telón y sale Caperucita, adentrándose en el bosque. Se encuentra al lobo parlanchín, quien le sonsaca la información de su abuelita enferma, y hace que Caperucita se pierda en el bosque. El lobo parlanchín llega a casa de la abuelita y se la zampa. Se baja el telón.

-Tercer acto de “Caperucita roja”. Desenlace: Se levanta el telón y sale Caperucita llegando a casa de su abuelita. Caperucita, que está cegata, no se da cuenta de que su abuelita es el lobo travestido, y el lobo está a punto de zampársela. Entonces llega el leñador, se carga al lobo (que debía de ser una especie de boa constrictor porque se merendó a la abuelita de un bocado) y saca a la abuelita de la tripa del lobo. Y vivieron felices y comieron perdices. Se baja el telón.

Caperucita Roja para aprender a dominar la estructura de los tres actos
Yo lo veía así. En la presentación, pues se presentaban todos los personajes; en el nudo se complicaban las cosas y en el desenlace se resolvían. Y claro, cada vez que veían una película o leía una novela, eso no era así. La estructura en tres actos era cosa del pasado.

FUNCIONES DE LOS TRES ACTOS     

Pero la estructura en tres actos sigue viva. A mí no me gusta el planteamiento de muchos manuales, sobre todo de guión, que marcan muy concretamente donde acaba cada acto, con lo que ellos llaman un punto de giro. Pero sí es importante tener presente qué función tiene cada acto. 
Presentación:

Como vimos en al anterior artículo, la ficción trata de un personaje que vive en un mundo que domina, y de repente ese mundo se desestabiliza y tiene que reaccionar. Grosso modo, eso cubriría el primer acto. Al principio de un relato, el escritor establece un contrato con el lector, y aunque sea inconscientemente, le da la siguiente información:
   
-Establece el género al que pertenece la narración. Dependiendo del género, el lector esperará unas convenciones y estará dispuesto a creerse hechos que en otro género serían increíbles (si estás escribiendo una novela realista y al final al protagonista le salen alas y vuela, te vas a cargar la obra). Si mezclas géneros, más te vale que lo dejes claro aquí, o al menos que des pistas.
 
-Establece el escenario donde se va a desarrollar la acción: las épocas y lugares.

Vivien Leight como Scarlett O'Hara
Vivien Leigh como Scarlett O’Hara

     
-Estable el tono general del relato: ¿es serio?, ¿irónico?, ¿humorístico?, ¿cálido?, ¿frío? El tono cambiará dependiendo de las escenas, pero sí habrá un tono general que unificará la obra.

-Presenta a los personajes principales y crea empatía. La empatía no significa que te tengan que caer bien los personajes. La empatía es que los personajes resulten interesantes y el lector quiera saber qué les va a pasar a continuación. Hannibal Lecter no es especialmente agradable (si te lo parece, no me invites nunca a cenar), pero es fascinante. Scarlett O’Hara es caprichosa, odiosa y manipuladora… y es un personaje magnífico.
 
-Presenta el gancho que hace que el lector siga leyendo. Normalmente es cuando el mundo del protagonista se desestabiliza y el lector se pregunta cómo va a salir de esa. 

Nudo:

El segundo acto es todo lo que pasa entre la presentación y el clímax, que es la resolución del conflicto principal. A estas alturas todos los personajes principales deben estar presentados (si escribes un misterio para averiguar quién lo hizo y presentas al asesino en el tercer acto, va a quedar como una trampa); y le tienes que complicar la vida al protagonista. Habrá veces que parezca que va a lograr resolver el conflicto, pero hay un revés.


Aquí encontrará aliados y enemigos. Todas las acciones del protagonista deben estar justificadas: ¿por qué cada vez se mete más adentro de la boca del lobo? ¿Por qué es tan importante para él resolver el conflicto?

Desenlace:


El clímax. Durante el nudo has ido conduciendo la trama hasta aquí, y ésta es la prueba de fuego. El final debe parecer natural e inevitable, aunque no previsible. Todas las tramas se cierran, y se vuelven a tranquilizar las cosas. Pero durante el transcurso, algo ha cambiado, que si no, la narración no tienen razón de ser.

LA ESTRUCTURA DE AVATAR

Estas definiciones son muy frías y todavía pueden dar la impresión de que se levanta y baja un telón. No hay telones. La acción, los conflictos y los personajes van evolucionando, con lógica, hasta llegar al clímax.

Vamos a ver la estructura de Avatar. Si no la has visto (porque en 2010 vivías en una cueva), te recomiendo que lo hagas ahora y después vuelvas a este artículo. Aunque el guión es lo peor que tiene esta película, en él se ve muy bien la estructura en tres actos.   

En un futuro cercano, Jake Sully, que es minusválido y no tiene nada que perder, viaja a Pandora para ocupar el puesto de su hermano gemelo en una misión especial. Pandora es un planeta que los Estados Unidos están intentando colonizar.

Cartel de AvatarEl planeta está habitado por los na’vi, unos seres azules de tres metros; y los científicos, para poder entrar en contacto con ellos, han creado avatares, criaturas artificiales iguales a los na’vi que manejan con la mente. Jake va a manejar el avatar de su hermano, que murió en un atraco.

Hasta aquí, tenemos la presentación del protagonista, de la época y lugar, el género (ciencia ficción) y qué misión tiene que llevar a cabo.

En su primera expedición a la selva de Pandora, Jake se pierde y conoce a Neytiri, quien le presentará a su clan. El clan decide dejarlo con vida para estudiarlo.

Los humanos tienen dos planes distintos para los na’vi: los científicos quieren que Jake se integre con ellos para conocer más su cultura; los marines y una corporación quieren que se los eche porque su poblado está sobre un gigantesco yacimiento de unobtanium. El coronel Miles Quaritch le promete a Jake una operación para recuperar sus piernas si lo ayuda con su cometido.

Para complicar las cosas, Jake se va enamorando de Neytiri y ya no sabe muy bien si quiere ser humano o na’vi. Incluso ha llegado a domar una especie de dragón y vuela con él. Neytiri le cuenta que hay un dragón más grande, el toruk, que sólo los jefes más poderosos han montado.

Los marines presionan a los científicos, y al ver que los na’vi jamás se irán (Jake lo admite en una grabación de su diario); deciden atacar Árbol Madre, un enorme árbol que es el centro del poblado, y bajo el cual se encuentra el yacimiento.

Jake ya tiene motivos para involucrarse completamente en la misión: por una parte se enamora y por otra le prometen piernas nuevas. Los dos elementos entran en conflicto, lo cual sube la tensión. Además, los científicos y los marines tienen objetivos opuestos. Más conflicto, más tensión.
  
Los científicos logran que los marines les den una hora para dialogar con los na’vi para que se vayan voluntariamente. Cuando, en su avatar, Jake cuenta en el poblado qué les había ocultado, el clan le da la espalda. Los marines desconectan su avatar y queda como muerto. Los marines atacan Árbol Madre. Jake y los científicos son detenidos y metidos en una celda.

Avatar, de James Cameron, como ejemplo de estructura en tres actos

Plazo de tiempo, que eso siempre sube la tensión. Las cosas van de mal en peor. Todo parece perdido. La tensión se dispara.

Los na’vi que sobreviven se dirigen al Árbol de las Almas, el lugar más sagrado de Pandora.

Jake y los científicos se fugan y vuelan a un sitio de la selva para poder volver a meterse en los avatares y ayudar a los na’vi. En la huida, el coronel Quaritch hiere a Grace Augustine, la jefa de los científicos.

Para volver a ganarse la confianza de los na’vi, Jake se mete en su avatar y doma al dragón gigante, el toruk, que sólo los grandes jefes han montado. Jake llega al Árbol de las Almas y pide que le ayuden a salvar a Grace. La única esperanza es que el alma humana de Grace pase a su avatar na’vi en una ceremonia bajo el Árbol de las Almas. Grace está demasiado herida, y muere. 

Jake convence a los na’vi y a todos los clanes de Pandora para que se unan en la gran batalla final contra los marines (el clímax).

Tras el gran revés, el protagonista intenta ganarse la confianza de los na’vi y vencer a los marines. Ya tiene un objetivo claro. El terreno está abonado para la gran batalla final.

Antes de la batalla, Jake le pide al Árbol de las Almas que le ayude en su lucha contra los marines. Neytiri le dice que es inútil, el Árbol no escucha.

Gran batalla. Al principio, gracias a que se han unido todos los clanes, los na’vi sorprenden a los marines; pero a media batalla, los marines machacan a los na’vi.

Avatar, de James Cameron, como ejemplo de los tres actos

   
Otra vez, todo parece perdido. La tensión está al máximo.

Pero el Árbol de las Almas sí ha escuchado a Jake. Todos los animales de Pandora se unen para vencer a los marines.

Los na’vi ganan; los marines vuelven a casa.

Al final Jake se mete en su avatar, y los na’vi, realizando la misma ceremonia que hicieron con Grace bajo el Árbol de las Almas, logran que Jake se convierta en un na’vi.
   
Jake recupera las ganas de vivir que no tenía al principio, vuelve a andar, y  se queda con Neytiri. Pandora ha acabado con la amenaza de los americanos. Las cosas vuelven a la normalidad… pero muchas cosas han cambiado entremedias.
  
Viendo Avatar, ¿dónde acaba el primer acto y comienza el segundo?, ¿y dónde termina el segundo y empieza el tercero?

La respuesta es: ¿qué más da? Lo importante es que los acontecimientos evolucionen, que el protagonista no pueda dar machar atrás, y mantener siempre la atención del lector (o en este caso el espectador).

LA EVOLUCIÓN DE MI NOVELA

Primer domingo de mayo. Día de la Madre.

Así que… ¡Madres del mundo, felicidades!
 
Llevo casi 32 años intentando implantar el Día del Hijo y me siguen tomando por el pito del sereno.
 

Dibujo del sereno
El sereno

Hasta ahora tenía muy nebuloso el final de mi novela; pero no me obsesionaba mucho, esperando que el subconsciente me diera la solución. Y lo ha hecho.

El día que el amigo Sub deje de trabajar, me voy a cagar.

Había pensado que hubiera dos clímax y estaba escribiendo el primero. Pero al hacerlo me daba cuenta de que eso era la Gran Traca Final. Va a durar decenas de páginas, desde la preparación hasta la resolución, con muchos personajes implicados, y no hay manera de superar la intensidad de ese clímax.

Si siguiera con el plan original, el segundo clímax quedaría como una repetición del primero y con menos fuerza, y había una cosa que me anulaba un elemento temático. Así que me las he apañado para que acontecimientos que tenía pensado desarrollar en el segundo clímax aparezcan en el primero.
 
Ya me queda poco para acabar. Estoy a punto de llegar a las 100.000 palabras, así que ampliaré el contador a 120.000. Me toca hacer una regla de tres todos días para poner el porcentaje en el contador.
 
Archivo: publicada originariamente el 1 de mayo de 2011.

Recomendaciones:

El viaje del escritor (The Writer’s Journey), de Christopher Vogler. Joseph Campbell era un experto en mitología que estudió miles de mitos y llegó a la conclusión de que los viajes de los protagonistas compartían varios puntos y sacó un patrón de las historias, basándose en los personajes. Su obra más famosa es El héroe de las mil caras (The Hero with a Thousand Faces, 1949). Vogler cogió los estudios de Campbell y los aplicó a las películas y novelas actuales, demostrando que ese patrón se sigue utilizando. Este libro me parece imprescindible. Está traducido. Cómpratelo. Sin él no hubiera podido dar el paso de cuentos cortos a una novela. Una advertencia: no te lo tomes como una plantilla que tienes que ir rellenando; asimila la información y luego te olvidas de él.

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Story StructureDemystified, de Larry Brooks. Larry Brooks tiene un blog para ayudar a escritores (http://storyfix.com/) y en este libro digital amplia y ordena todo sobre lo que habla en él. Brooks divide las historias en cuatro actos y explica qué tiene que llevar cada uno para que la historia funcione. Es muy bueno. Lo puedes comprar aquí (http://storyfix.com/story-structure-demystified) o en Amazon para Kindle.
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Anterior artículo: 21- Cómo crear personajes y sacar la trama

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Cómo crear personajes y sacar la trama

Cómo crear personajes y sacar la trama para escribir ficción

Para escribir ficción es fundamental conocer a tus personajes, ya que dependiendo de cómo sean, se comportarán de una manera u otra, y por consiguiente la trama irá a una dirección u otra.

LAS PIEZAS DE LAS HISTORIAS

A partir de ahora vamos a descomponer las piezas que componen la ficción, para que una vez que las tengas identificadas, puedas jugar con ellas y contar las historias que tú quieras, de la forma que quieras, y logrando el efecto que quieras. Que nada salga de casualidad.

Si habláramos de un reloj, lo que estamos a punto de hacer es quitarle la tapa trasera y desmontarlo, para ver cómo todas esas ruedecillas y engranajes hacen que el aparato dé la hora. ¿A que no todos los relojes son iguales? Pero todos tienen piezas parecidas.

No estoy hablando del equivalente literario de pintar por números. No estoy hablando de una fórmula para escribir. Eso no existe. Por eso los ordenadores jamás podrán escribir ficción. Estoy hablando de los materiales con los que se cuentan las historias. Si fueras a construir una casa y nadie tu hubiera hablado de los cimientos, tu edificio se derrumbaría. Ahora vamos a ver los cimientos de la ficción.

Dependiendo del género en el que escribas y de tu voz, unos elementos van a tener más peso que otros, pero ninguno tiene más importancia que otro o es mejor o peor. La trama no está por encima de los personajes, o a la inversa. Los diálogos no valen más que las descripciones. El estilo no es superior al tema. Lo que tienes que lograr es que al juntar todos los elementos, el conjunto funcione.

El primer paso es identificar estos elementos en novelas y cuentos publicados, para que veas cómo los utilizan otros escritores. Y luego tienes que ponerte a practicarlos. Leer, leer y leer; y escribir, escribir y escribir. Cuando lo hagas, te darás cuenta de que algunos elementos te salen solos, otros te cuesta un poco cogerles el tranquillo, y otros son un martirio.

No pienses que puedes saltarte uno de los elementos y compensarlo con otro: si tus diálogos son un desastre pero tienes muy buena mano con las descripciones, no pongas descripciones preciosas donde debería ir un diálogo. Práctica y práctica hasta que todos los elementos tengan un nivel decente.

Escribe mucho para aprender a escribir ficción
Escribe, escribe y escribe

Antes de continuar, vamos a hablar del formato en el que tienes que escribir. No existe uno estándar, pero si hay una serie de pautas que te diferenciarán de un amateur cuando muevas tu ficción por editoriales. Elige un tipo de letra normal (con Times New Roman –la mía- o Arial no te vas a equivocar), con tamaño de entre 10 y 12 (yo utilizo 12), justifica los textos o alínealos a la izquierda, y a doble espacio. Así tendrás unas 300 palabras por página.

Cuando cambies de párrafo, NO le des dos veces al enter (en interlineado es igual entre líneas y párrafos). Si es el comienzo de un capítulo, o de una escena separada por tres asteriscos (***), el primer párrafo puede no estar sangrado: comienza en el borde izquierdo. El resto de los párrafos están sangrados (la primera línea se mete un poco hacia la derecha. Dale a la tecla de tabulación, o configura el Word para que lo haga). Si esto te parece confuso, mira cómo están escritos los párrafos de este artículo, que tienen ese formato.

LOS PERSONAJES Y LA TRAMA

A estas alturas posiblemente ya tengas alguna idea rondándote por la cabeza, pero no sabes cómo desarrollarla. Cada escritor llega a las historias que quiere contar de la forma que a él le funciona. Yo utilizo personajes para crear la trama. Puede que empiece con una imagen, o una sensación, pero voy indagando hasta que encuentro personajes, y a partir de allí, desarrollo los acontecimientos.

Hay gente que lo hace al revés, que primero piensa la trama y luego coloca a los personajes para que encajen en los acontecimientos. Yo no podría. Prueba, pero siempre ten en cuenta lo que explico a continuación.

Una definición de trama sería la sucesión de acontecimientos que ocurren en la novela. Tramar es tirar de una idea hasta que llegas al final. Es como si hubieras encontrado un hilo suelto y tirando y tirando llegaras a la madeja. Y seguirías tirando hasta que la desenredaras. Cuando tengas una idea, puedes utilizar lo que quieras para desarrollarla, pero siempre tiene que haber personajes y trama.
Henry James, por John Singer Sargent
Henry James, por John Singer Sargent
  
   Decía Henry James:
   “El personaje es la trama.”

Lo que significa esa cita es que la personalidad de los personajes repercute en la trama, y los acontecimientos de la trama repercuten en los personajes.

Pongamos que una mujer descubre que su marido la engaña con su secretaria. Si esa mujer tiene el ego por los suelos y teme a su marido, va a reaccionar de forma distinta de si es una mujer de armas tomar. Y por lo tanto, tendrás un desarrollo distinto de lo que venga a continuación. ¿Cómo reaccionaría la primera? ¿Y la segunda? Juega un poco con estas dos ideas, a ver dónde te llevan. Verás que te dan diferentes resultados.

Vamos a retroceder un poco en el tiempo. Esa mujer, aún no sabemos su personalidad, es feliz porque tiene la vida que siempre soñó: un buen trabajo, unos hijos maravillosos y el marido perfecto. Entonces un día descubre que su marido la engaña. Ese acontecimiento desestabiliza el mundo de la mujer, y ya el primer cambio que va a sufrir el personaje es dejar de ser feliz. La trama ha influido en el personaje.

Esta dinámica de personaje-trama se mantiene desde el principio al fin: los personajes reaccionan de una determinada manera por la personalidad que tienen, y la trama provoca que los personajes reaccionen.
   E. M. Forster diferenciaba entre historia y trama:

   Historia: “El rey murió y entonces la reina murió.”
   Trama: “El rey murió y entonces la reina murió de pena.”
   
   Esto está muy bien, pero vamos a ponerlo más fácil:

   Vida real: “El rey murió y entonces la reina murió.”
   Ficción: “El rey murió y entonces la reina murió de pena.”

Corona real. Aprende a utilizar el patrón causa-efecto para contar historias
Gran diferencia: “de pena”
La ficción siempre debe tener un sentido, tiene que existir una causa y su efecto. En el ejemplo de Forster de trama, la causa es la muerte del rey, y el efecto es que la reina muere de pena. La reina no muere de vieja, que no tendría sentido en una trama (la muerte del rey carecería de importancia); sino de pena, lo que implica que estaba muy enamorada de su esposo. En ficción ten esto siempre presente: las cosas pasan porque tienen un sentido, no porque sí.

La ficción no es la vida real. Incluso si está basada en hechos reales, lo que cuentas tiene que seguir el modelo causa-efecto y todo lo que aparece debe tener alguna función en la historia. No vale poner algo increíble y decir que en realidad pasó así. Ingéniatelas para justificar lo increíble.

Vuelvo a repetirlo: la ficción no es la vida real. Las acciones de los personajes siempre deben estar justificadas.

Regresemos a la mujer engañada. ¿Qué pasa cuando descubre el engaño? Cae en depresión (efecto y un poco de caracterización), y después, en vez de preguntárselo a su marido por miedo a que sea verdad y se desmorone la familia (más caracterización y efecto), contrata a un detective privado (efecto). La causa (el descubrimiento) ha provocado otro efecto (contratar al detective privado), y todo está filtrado por la personalidad del personaje. Así hasta llegar al final. 

CONFLICTOS, DESEOS Y MIEDOS

Muy resumidamente, la ficción trata del cambio: el protagonista vive en un entorno que domina, y de repente un día, algo lo desestabiliza. Entonces el protagonista tiene que ponerse en acción para resolver la nueva situación, y ese cambio provoca más cambios. Aquí tienes trama. Y a medida que avanza el relato, se complican más las cosas, hasta que al final se resuelven. O no.

Los personajes se mueven, durante toda la novela, o bien por un deseo para conseguir algo, o por miedo para huir de algo. Y a lo largo del camino van a encontrarse conflictos qué resolver. Sin conflictos, no hay ficción. Los conflictos pueden ser internos (cuando el personaje tiene que superar un trauma, por ejemplo) o externos (cuando hay un villano, o el protagonista pierde su trabajo, o su familia se opone a su nueva carrera, o una catástrofe medioambiental lo pone en peligro…), o ambos.

Lo repito: sin conflictos no hay ficción. Cada vez que pienses en una nueva situación, busca qué obstáculos tiene que superar el protagonista. Lo ideal es que cada vez se lo pongas más difícil, aumentando la tensión. El primer conflicto es el que desestabiliza el mundo del protagonista, y el resto se deriva de ese. Y la resolución de los conflictos tiene que ser fundamental para el protagonista; si no lo fuera, en cualquier momento volvería a casa a ver la tele y se acabaría tu relato.

Para escribir ficción, siempre debe haber obstáculos que superar
Siempre debe haber obstáculos que superar
  
   Piensa:

   -¿Qué desea tu protagonista? (Puede que él no sea consciente de ello).
   -¿Qué teme tu protagonista? (Puede que él no sea consciente de ello).
   -¿Qué obstáculos tiene que superar para volver a ser feliz?

Lógicamente, vas a necesitar a varios personajes en tus relatos. Trata a todos como si fueran el protagonista en cuanto a justificación de sus acciones y para utilizar el patrón de causa-efecto. No es que vayas a poner las biografías completas de todos los personajes, pero así te asegurarás de que se comportan con coherencia.

Incluso si estás escribiendo un thriller, donde “en teoría” la trama tiene más peso que los personajes, tus personajes deben parecer de carne y hueso. Y si escribes ciencia ficción o fantasía y tus personajes no son humanos, deben tener cualidades humanas. Sin deseos ni miedos humanos, no tienes ficción. Puede que tu protagonista sea un gato o un venusiano de quinta generación, pero interiormente tiene que ser humano. Sin eso, es imposible que crees empatía por tus personajes. Y sin empatía, lo más probable es que tus relatos fracasen estrepitosamente, por bien escritos que estén.

A la hora de crear personajes (verás que a medida que avanzas en la trama, necesitarás más personajes o para ayudar al protagonista o para ponerle trabas), hay autores que recomiendan, antes de que escribas una sola palabra de tu relato, que rellenes fichas muy detalladas con un montón de información, o incluso escribir varias páginas de sus biografías.

Otros prefieren ir descubriendo a los personajes a medida que avanza la trama, viendo cómo son al ver sus reacciones ante los conflictos. Yo tomo un camino intermedio: tengo una idea general de lo que fue su pasado y de su personalidad, y voy viendo cómo van reaccionando antes las adversidades.

Toma el camino que quieras, pero sí tienes que tener unas ideas generales, ya que dependiendo de su personalidad, tus personajes se van a comportar de una determinada manera, y por tanto, cambiar la trama.
Portada de Dynamic Characters, de Nancy Kress

   

Pensar en estos aspectos te puede dar ideas para avanzar en la trama:

   -Pasado.
   -Entorno familiar.
   -Amigos.
   -Trabajo.
   -Hobbies.
   -Rasgos de personalidad.
  
Cuando comencé mi novela (ahora no lo hago y me arrepentiré cuando me toque revisarla), me creé unas fichas con los siguientes datos, para que pudiera mantener la continuidad y al tiempo que no fueran muy restrictivos:

   -Nombre:
   -Edad:
   -Profesión:
   -Descripción física:
   -Personalidad.
En “Personalidad” metía también lo que quería conseguir ese personaje, lo que daba sentido a que estuviera en ese relato.

No pierdas tiempo. Genera alguna idea y mira hasta dónde puedes llegar. No te preocupes si te topas con un callejón sin salida. Lo importante ahora es que empieces a desarrollar ideas, practicando hasta que te salga solo. En el siguiente artículo veremos cómo estructurar ese desarrollo para que sea lo más efectivo posible.

LA EVOLUCIÓN DE MI NOVELA

¿Qué es 300?

-¿Una película muy hortera que da dolor de cabeza?

Buena respuesta. Pero también son… ¡las páginas que llevo de mi novela! 90.000 palabras. Calculo que al final se quede entre las 110.000 y las 120.000. Creo que acabaré la primera versión para el verano. Y entonces me tomaré unas merecidas vacaciones.


El mes de marzo ha sido muy estresante. Leyendo Writing Fiction for Dummies (algo así como Escribiendo ficción para zoquetes), de Randy Ingermanson y Peter Economy, vi que recomendaban el curso online Empowering Characters’ Emotions (Potenciando las emociones de los personajes), de Margie Lawson. El cursillo era para mejorar tu descripción del lenguaje corporal y los sentimientos de los personajes.

Y yo en eso soy muy malo. Cuando están cabreados, sólo se me ocurre que cierren los puños. O no sé cómo describir sentimientos internos. Me metí en la página de Lawson, y ese cursillo sólo lo da una vez al año, en marzo. Me apunté corriendo.

He sudado de lo lindo. Y eso que todavía me falta por leer el 40 por ciento de las lecciones. Tuve que traducir al inglés 20 páginas de mi novela (pregúntale a cualquier traductor y te dirá que la traducción inversa es muy difícil) para hacer los ejercicios.

Portada de Fiction Writing for Dummies, de Randy Ingermanson y Peter EconomyEl cursillo es genial, pero no sólo para describir esas emociones, también te ayuda a mejorar tu estilo y a describir en general. En la página de Margie Lawson puedes comprar las lecciones, que son un poco más baratas que el cursillo. Si sabes leer inglés, te recomiendo que lo hagas.

Vamos a ver cómo me ha ayudado Margie.

Atención, esto es una primicia mundial de mi novela: las primeras líneas que hago públicas.
  
Antes:

“El camarero dejó las bebidas, mirando fijamente a Paula”.

Después:

“El camarero dejó las bebidas, taladrando a Paula con su afilada mirada”.
Antes:

“Pandro notó que Miriam temblaba”.

Después:

“Pandro notó que Miriam temblaba. Pensó en un mecano con las tuercas sueltas”.
Antes:

“Miriam agarraba con tanta fuerza el vaso que tenía los nudillos blancos”.

Después:

“Miriam agarraba con tanta fuerza el vaso que si el vaso fuera una naranja, le estaría sacando jugo”.

Archivo: publicada originariamente el 3 de abril de 2011.

Recomendaciones:

   –Dynamic Characters, de Nancy Kress. Tengo un especial cariño a este libro. Gracias a él aprendí a contar historias. Si hiciera un ranking de los libros que más me han ayudado a escribir ficción, este posiblemente ocuparía el primer puesto. De él saqué la cita de Henry James. Para mí es la biblia para crear personajes. Así de bueno es.
   Consíguelo en Amazon.es.
  
   –Beginnings, Middles & Ends, de Nancy Kress. Otro libro genial de Kress (Kress, por cierto, es una prestigiosa autora de ciencia ficción), en el que te ayuda a desarrollar tus tramas teniendo en cuenta qué función tiene cada parte de la historia. Tan bueno como el anterior.
   Consíguelo en Amazon.es.
  
   –Writing Fiction for Dummies, de Randy Ingermanson y Peter Economy. Este libro explica TODO sobre la ficción. Si tiene un inconveniente es que tanta información te puede abrumar. Léetelo lentamente. Lo dejas en la estantería, y seis meses después te lo vuelves a leer. Habrás asimilado mucha información. Está lleno de buenos consejos y sentido común. En España existe la editorial Para Dummies, pero este todavía no está traducido. Mándales un e-mail. Si varias personas se muestran interesadas, la editorial lo traducirá.
   Consíguelo en Amazon.es.

Siguiente artículo: 22- Por qué debes dominar la estructura de los tres actos.
Anterior artículo: 20- La piratería en internet (IV)

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9 consejos para sacarle provecho al Celsius 232

9 consejos para sacarle provecho al Celsius 232
Alguien no tan zoquete como yo sabrá que el Celsius 232 es unos de los festivales literarios de terror, fantasía y ciencia ficción y más importantes de España, y que se celebra en Avilés en julio. Hay tantas actividades, que para sacarle provecho tienes que tener un plan flexible.

He de reconocer que me enteré del Celsius por Ana González Duque el año pasado. Y eso que había escrito una novela de fantasía juvenil. Mi nivel de zoquetismo era tan grande que los únicos autores de fantasía que conocía en España eran ella y Laura Gallego. Milagro de milagros, logré que esa novela, El príncipe Eosh, me la comprara una editorial tradicional.

Chicos, si yo lo he logrado, vosotros también podéis.

El Celsius son cuatro intensísimos días, llenos de presentaciones de libros, talleres y mesas redondas, en donde comes cachopo, conoces a un montón de escritores, comes cachopo, haces amigos, bebes sidra, comes cachopo, te arruinas comprando libros y vuelves con las pilas recargadas.

¿Merece la pena ir? Pues claro. Aquí van mis consejos para sacarle partido.

1— VE A PASÁRTELO BIEN, NO A AGOBIAR A LA PEÑA

Unos meses antes de acudir a mi primer Celsius, había decidido que iría buscando a influencers para que reseñaran El príncipe Eosh cuando se publicara. Era algo que me provocaba una pequeña (gran) angustia, porque no había tenido tiempo de ver con detenimiento sus canales en YouTube y de preparar el terreno en las redes sociales, contactando con ellos por allí, e inevitablemente me veía en plan Annie Wilkes, psicópata acosador: “Soy tu fan número 1. Aquí tengo el hacha para cortarte el pie y evitar que escapes. Reseña mi libro”. Entonces les echaría una bonita y perlada sonrisa.

Poco antes de ir, recuperé la cordura. Me di cuenta de que así no disfrutaría del Celsius, y estaría en tensión constante, acechando a famosos, y frustrándome cuando huyeran despavoridos de mí.

Y mira que tuve a tiro a Javier Ruescas, Josu Diamond y Little Red Read. Chicos, de lo que os habéis librado.

Entonces me planteé tres objetivos: ver cómo era el festival, para preparar futuras visitas; conocer en persona a los escritores que había entrevistado en mi blog o habían colaborado en La aventura de ser escritor; y conocer a la gente del grupo de Facebook El escritor emprendedor.

Conseguí eso, y mucho más, y me lo pasé en grande.

Quedada del escritor emprendedor en el Celsius 232
Punto álgido: quedada de El escritor emprendedor

2— HAZ AMIGOS UTILIZANDO INTERNET

Fui solo al Celsius, y fue un reto. Durante meses intenté arrastrar a amigos y alumnos, pero no vino ni Cristo. De hecho, había veces que pensaba cancelar el viaje con excusas peregrinas, pero me tranquilizaba y me decía que tenía que ir sí o sí. Me alegro muchísimo de haberme forzado a acudir, ahora he ampliado mi zona de confort.

Hace años, ir solo hubiera sido la muerte de un introvertido como yo; habría acabado marginado, escondido tras un libro entre sesión y sesión. Afortunadamente, gracias a las redes sociales y blogs, muchas caras me sonaban, y era perfecto para romper el hielo: “Oye, ¿tú estás en El escritor emprendedor? Me suenas”. Como tengo una vista prodigiosa, muchos no sabían qué era eso del escritor emprendedor, pero ya me había puesto a hablar con alguien.

Mi primer contacto fue Aroa R. Zúñiga, y después fue más fácil. Conocí, y comí cachopo con, a Nicholas Avedon, MJ, Mar Hernández, Carlos P. Casas (quien tiene un nombre precioso), Aritz Pérez Berra y Maribel Abad. Y más adelante, aunque sin cachopo, a Adella Brac y Francisco Tapia-Fuentes, Abel Amutxategi y Ruth Ibáñez, Pablo Ferradas, Libertad Delgado, Javier Miró y Ana García Herráez. Creo que no me dejo a nadie.

Lo mejor es que todos tenemos en común que nos encanta leer buenas historias, de esas que te hacen perder la noción del tiempo, y escribimos. Ya no te sentías el loco solitario que lleva años intentando lograr algo quimérico. Te daba energías para seguir adelante.

También descubrí que varios habían pensado lo mismo que yo antes del viaje, que iban a acabar solos y desamparados deambulando por las calles de Avilés. La manera de ampliar tu zona de confort es reconocer que algo te angustia un poco, y dar el paso y hacerlo. Entonces dejará de angustiarte y podrás hacer más cosas en la vida.

Cómo aprovechar el festival Celsius 232
Hambrientos escritores esperando su cachopo

3— APROVECHA PARA CONOCER EN PERSONA A GENTE QUE CONOCÍAS EN INTERNET 

Me hizo mucha ilusión a encontrarme a tres de los colaboradores de La aventura de ser escritor: Ana González Duque, a la que ya la conocía, David Olier y Mónica Gutiérrez Artero, y son un encanto.

También conocí a escritores que había entrevistado en mi blog: Gabriella Campbell (no sé por qué no me hice una foto con José Antonio Cotrina… cosas de la sidrina que me pimplé, supongo), Costa Alcalá, flamantes ganadores del Kelvin 505, y David Monedero. A Monedero le conocía, vivimos en la misma ciudad, pero nos vemos más en Avilés que en Santander. Todos son majísimos.

La gracia de ver a la gente en persona es que descubres si son altos o bajitos, y cómo hablan.

Pista para los que no me conozcan: no tendrás que mirar al cielo.

4— VETE A BARES Y A FIRMAS DE LIBROS

Otro consejo para hacer contactos es ir a tomar algo por la noche, porque inevitablemente vas a encontrarte con más autores, o cómprate libros para que te los firmen. Así conseguí una entrevista a Laura Tárraga, autora de El imperio del sueño, y conocí a Coral Carracedo, Cris Melgosa o Arantxa Comes.

Este es el consejo más importante, que resume los que acabamos de ver: cuando vayas al Celsius, haz contactos. Nunca sabes dónde vas a encontrar ayuda. Conocí a mis dos estilistas: MJ y Mar Hernández, que no daban crédito a la foto que tenía en mi perfil (“Pareces un Simpson”) y me hicieron una. Más adelante, MJ analizó mi blog y me dio un montón de consejos para mejorarlo, y Mar, después de decir que mi cabecera parecía hecha por mi cuñado, me está diseñando una nueva.

Perfil de Carlos del Río en las redes sociales
Mi perfil: las 7 diferencias

Y hablando con la gente descubres qué editoriales buscan manuscritos y a cuáles son una pérdida de tiempo enviarles novelas. Salen colaboraciones, te dan muchos consejos, conoces a escritores a los que puedes entrevistar para tu blog…

Todo eso es oro.

5— RECONOCE QUE NO TE PUEDES DESDOBLAR

Es materialmente imposible acudir a todos los eventos, porque muchos se solapan en el tiempo. Así que no queda más remedio que seleccionar.

Iluso de mí, pensaba llevar un plan más o menos cerrado desde Santander, pero descubrí que era mucho mejor ir improvisando día a día. Me puse en el móvil la aplicación del festival, y viendo lo que había en cada momento, decidía.

Para no agobiarse, lo mejor es centrarte en lo has elegido y olvidarte de lo que has rechazado. 

Me gustaron mucho las presentaciones, por divertidas, de La noche de espectro, de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina, La visita del Selkie, de Libertad Delgado, y La Segunda Revolución: Ellos y nosotros, de Costa Alcalá. El resto a las que acudí también estuvieron muy bien, pero en el caótico magma de mi cabeza ya junto unas con otras.

De los talleres, disfruté mucho con el de Gabriella Campbell ¡Acaba ya esa novela!, para darme cuenta de que estoy en el buen camino porque yo hago lo mismo, y aprendí dos cosas fundamentales: el cuadro de Eisenhower, que te ayuda a reconocer qué es lo realmente importante que debes hacer; y que no es cuestión de que te mates a escribir, sino que sepas gestionar tu energía.

Y el de Ana González Duque, sobre cómo promocionarse en internet. La teoría me la sé toda por estar apuntado a MOLPE, ahora solo me falta poner en práctica un millón de cosas. (Con lo poco que he puesto, se han triplicado las visitas a mi blog en nueve meses. Fíjate si funciona lo que dice esta mujer).

La mesa redonda que más me gustó fue la de las diferencias entre escribir para novelas o videojuegos. Realmente eran las experiencias de escritores, como Dan Abnett, Margaret Stohl o Jakub Szamalek, en su trabajo como guionistas de videojuegos, y eran muy curiosas. Fueron unos 80 minutos muy entretenidos.

6— SI TE GUSTAN LOS LIBROS EN PAPEL, CONTROLA TUS GASTOS

Si te gustan los libros en papel, ir al Celsius es como ser ludópata y viajar a Las Vegas. Solo falta lo de casarse disfrazados de Elvis y Dolly Parton. ¿Cómo no caer en la tentación, si además hacen el 10% de descuento y hay un puesto de libros de segunda mano baratísimos?

El Celsius realmente ocupa muy poco espacio, y todo está agrupado en la Casa de Cultura de Avilés, donde se hacen algunas presentaciones y las mesas redondas, la explanada de enfrente, con la carpa de presentaciones y unos pocos puestos de libros y merchandising, y una plazoleta al lado con una decena de casetas de libros y la carpa de actividades infantiles.

Libros comprados en el Celsius 232
Mi botín

Quien diga que ya no se vende el papel, no sabe de lo que habla. Yo estaba convencido de que compraba muchísimos libros hasta que fui al Celsius y vi lo que compraban otros. Ni que los regalaran; si resulta que soy modosito. Reconozco que me contuve porque mi pensión estaba a 25 minutos caminando, y no era cuestión de acabar como Quasimodo por el peso.

Para seleccionar, porque quería TODOS, pregunté a la gente que conocí en el festival sobre varios libros, y al final acabé con solo ocho. Por cierto, la autora de la que todo el mundo me habló maravillas fue Victoria Álvarez, así que me compré su La ciudad de las sombras (¡qué portada, qué portada!). No me quedé a que me la firmara porque la cola llegaba a Katmandú.

7— PISTA: LOS VENDEDORES DE LAS CASETAS SON LOS EDITORES

Pensaba que los que vendían libros en las casetas de la plazoleta eran dependientes contratados, y resulta que son los editores. Más de una vez tuve esta embarazosa conversación:

—¿Te has leído todos estos libros?
—Soy el editor.

Después de un instante de “tierra, trágame”, aprovechaba para hablar con ellos. Así conocí a José Luis del Río y Dioni Arroyo, presidente y vicepresidente de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT), y que además llevan la Hispacon. Del Río es el editor de Apache Libros, y de Arroyo, que es escritor, me compré La maquilladora de cadáveres. 

En el puesto de la editorial Alberto Santos le eché morro y les pregunté si podía enviarles un manuscrito. No tengo un carajo que enviar, pero fue un reto. Hace años no me hubiera atrevido a hacerlo. En ese puesto conocí a Esteban Díaz, autor de Deméter, una novela de terror que me firmó, y que tiene una pinta estupenda.

Sigo a ambos autores en Facebook.

Tengo que confesar que, ejem, aunque escribo fantasía juvenil, como lector el género que más me gusta del Celsius es el terror. 

8— DA LA TABARRA EN LAS REDES SOCIALES

Haz un montón de fotos y graba vídeos, súbelos a las redes etiquetando a la gente y utilizando el # del festival. Crea momentos en Twitter e historias en Facebook e Instagram. Aumentarán tus seguidores y la gente descubrirá, por fin, que escribes fantasía juvenil, o lo que sea que escribas. 

No puedes ser tímido en las redes sociales.

9— ASEGÚRATE DE TENER UNOS DÍAS LIBRES A TU VUELTA

Ahí va el último consejo: el Celsius es agotador, y vas a necesitar una semana de vacaciones para recuperarte de las vacaciones.

Avilés, nos vemos dentro de un año.

Escritores en el festival Celsius 232

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Reseña: “Amigos del alma”, de Elvira Lindo

Reseña de Amigos del alma, de Elvira Lindo

CUENTO INFANTIL

Amigos del alma
(España, 2000, 48 páginas)
Elvira Lindo
Ilustraciones de Emilio Urberuaga 
En el año 2000, cuando Elvira Lindo ya estaba consolidada como autora infantil gracias a los libros de Manolito Gafotas y Olivia, colaboró con Alfaguara y Unicef en una colección que retrataba los derechos de los niños. A ella le tocó hablar del derecho de crecer al amparo de una familia, y escribió “Amigos del alma”, un cuento tiernísimo y divertido que, sobre todo, trata de la amistad; desde entonces, Alfaguara ha seguido reeditándolo a menudo.

SINOPSIS

No puede haber dos amigos mejores que Lulai y Arturo. Tienen seis años y van a la escuela juntos, y se quieren tanto que todos los días se casan en el recreo, y así Arturo puede besar a Lulai todo lo que le apetece, que es mucho. Pero un día Lulai se cansa de tanto besuqueo y decide casarse con otro, destrozando el corazón de Arturo y su amistad. 

ANÁLISIS 

Elvira Lindo es un portento retratando el mundo de los niños y dándoles voz. Aquí cuenta la historia de Lulai y Arturo, de seis años, que se quieren tanto que no hacen más que casarse.
Viniendo de Lindo, las escenas de las bodas son desternillantes. En la primera, les casa Adrián Carro, que sabe casar porque su padre es concejal y ha casado a un montón de gente. Tiene unos diálogos originalísimos (y muy verosímiles) con los que te partes de risa. La ceremonia acaba con los invitados arrojando el tradicional puñado de tierra sobre las cabezas de los novios.
En la segunda, cuando Lulai se ha cansado de tanto besuqueo y quiere otro novio, el que les casa es Carbajo, que no quiere ser cura, sino el capitán del Titanic, y va a ir rápido para que se casen antes de que se hunda el barco y se mueran. Arturo está muy dolido, pero de nuevo te ríes con los diálogos. La ceremonia acaba con los invitados arrojando el tradicional puñado de tierra sobre las cabezas de los novios.
Crítica de Amigos del alma, de Elvira LindoElvira Lindo muestra muy bien los sentimientos de Arturo, quien está deprimido y en casa casi ni habla ni come. Las cosas empeoran cuando al día siguiente viene una tercera boda, y Lulai se va a casar con Pedrito Gómez, el niño perfecto, al que todos quieren. Incluso Arturo lo quiere. Después de la ceremonia, Arturo y Lulai se enzarzan y se dicen cosas para dañar al otro, y acabar con su amistad.
Lindo pasa ahora a Lulai, que está muy dolida. Te desvela su pasado, y entiendes por qué el cuento originariamente se vendía para hablar del derecho de los niños de crecer al amparo de una familia, y por qué Lulai sufre. Como pasaba con Arturo, Lindo muestra muy bien el dolor de Lulai.
El cuento acaba con una escena entrañable y muy simpática, donde Lindo, de nuevo, demuestra ser un prodigio escribiendo diálogos de niños, observando su comportamiento, y mostrando sus sentimientos.
Elvira Lindo ya me ha conquistado como autora infantil. Ahora me falta leerme alguna de sus novelas para adultos. Pero escribiendo sobre niños es tan buena, que yo diría que si quieres escribir algo infantil, debes leerte a Lindo.

Cómo generar ideas

Sección CÓMO ESCRIBIR FICCIÓN (16)

CONÓCETE A TI MISMO

Sigmund Freud
Sigmund Freud

Si quieres escribir ficción, no te queda más remedio que conocerte a ti mismo. Sólo así sabrás qué temas realmente te interesan y qué tipo de ficción vas a escribir. Así tus cuentos y novelas serán personales, que no tiene nada que ver con novelas crípticas que sólo entienden sus autores porque están llenas de referencias incomprensibles (eso son pajas mentales que normalmente encandilan a los críticos y aburren a los lectores).


Conociéndote a ti mismo, tu ficción tendrá tu personalidad. Piensa que eres un filtro por el que pasa la realidad, y que a través de él eliges lo que vas a escribir y cómo tratarlo. Ves el mundo de una determinada forma, y lo plasmas en tu ficción. Lo que viene a continuación es una especie de psicoanálisis para torpes (el pobre de Sigmund se va a retorcer en la tumba).

Prepárate porque va a doler.

Vamos a empezar con listas. Tómate tu tiempo para hacerlas. Piensa antes de escribir nada. Tienes que escribir listas de diez elementos sobre:
-los mejores momentos de tu vida.
-los peores momentos de tu vida.
-las cosas que más amas (también valen personas).
-las cosas que más odias (también valen personas).

Cuando las tengas, tienes que ir explorándolas poco a poco. En tu diario, o en documentos aparte, escribe sobre cada uno de los elementos. Elige uno un día, le das unas vueltas en tu cabeza, y al día siguiente escribes sobre él. Cubre todo lo que puedas: ¿cuándo pasó? ¿Cómo? ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué? ¿Por qué te gusta eso? ¿Qué te hace sentir? La clave es que seas honrado. Nadie lo va a leer, pero es una manera de sacar lo que tienes dentro.

Haz listas de las cosas que más te gustan y menos

Cuando escribas sobre personas que te hicieron daño, sé que es difícil, intenta imaginar su punto de vista, ¿por qué lo hicieron? Tendrían algún motivo, o tal vez no se daban cuenta. Muy posiblemente, al explorar los recuerdos malos, que normalmente dejamos guardados, encontrarás el origen de traumas y fobias que tienes en la actualidad.


Cuando acabes, no abandones tu diario, y sigue haciendo ese ejercicio siempre que puedas. Si hay algo que te cabrea o te excita mucho, explícalo con palabras. Si un día, de repente, te viene a la mente un recuerdo infantil, escríbelo. Los recuerdos infantiles son muy útiles para escribir ficción.

¿Sabes esas construcciones con piezas de dominó, que tiras una y el resto le sigue? Con este ejercicio estás haciendo lo mismo: la primera pieza para conocerte realmente ha caído, y el resto está a punto de seguirla.

No es que vayas a escribir ficción autobiográfica, pero si puedes utilizar lo que sentiste en determinados momentos para expresar lo que sienten tus personajes. O dar motivos creíbles a los malos. Pero sobre todo sirve para descubrir qué es lo que realmente te preocupa en este mundo, esas cosas que no comprendes, y sobre las que escribes para intentar encontrarlas un sentido; o injusticias que te hacen apretar los puños, y escribir ficción es tu manera de tomarte la revancha. Y también sobre lo que más te gusta, lo que realmente te hace feliz.

No digo que tengas que mandar mensajes en tu ficción, pero necesitas conocer el núcleo de tus historias, sobre lo que realmente van, para que tengan sentido. Y esos núcleos salen de ti.

Hablaremos de los núcleos en otro artículo. 

TÉCNICAS PARA GENERAR IDEAS

Técnicas para generar ideasCuando empecé a escribir ficción, hice durante meses ejercicios para depurar mi estilo, pero me sentía frustrado porque no se me ocurría nada original. Me daban una idea, y podía poner en práctica cuestiones técnicas, incluso desarrollarla un poco. Pero crear de la nada me parecía imposible.


Ahora me doy cuenta de que mi parte racional censuraba a la irracional. Tenía miedo de que lo que se me ocurriera fuera muy tonto, o no supiera desarrollarlo bien. Mi consejo: no te preocupes por esas cuestiones, lo importante es que tengas ideas. Luego ya les darás forma. Con el tiempo sabrás identificar las ideas tontas y desecharlas. Pero si tienes una idea que te atraiga, sigue indagando en ella, que igual es el germen de tu novela.

Vamos a quitarle hierro al asunto: las ideas son importantes, porque ponen en marcha una historia, pero sólo con ideas no llegas muy lejos. De hecho, con UNA idea brillante no haces nada. Para escribir ficción tienes que tener una idea tras otra. Y créeme, tener ideas, una vez que le has pillado el tranquillo, es bastante fácil.

Veamos unas técnicas que puedes utilizar tanto para generar una idea cuando no tienes nada que contar, como para generar ideas cuando estás atascado en medio de una novela o cuento.
   -Escritura automática: Esta es muy divertida. Abres un documento en el ordenador (o coges un folio en blanco, si escribes a mano) y te pones a escribir lo primero que se te ocurra. ¿Que no se te ocurre nada? Pues empiezas: “No se me ocurre nada que escribir”. La cuestión es escribir sin prestar atención a las reglas gramaticales, simplemente dejando que lo que tienes en el subconsciente salte a la página. NO TE CENSURES y NO TE PREOCUPES PORQUE SEA COHERENTE. Que te vienen imágenes sugerentes, o personajes extraños, o situaciones peculiares, pues sigues a ver a dónde te llevan. Puedes ponerte un tiempo límite, normalmente diez minutos, o hasta que te agotes. Te sorprenderá el resultado.

Escritura automáticaUna variación es coger el diccionario y elegir tres palabras al azar. Imagina que han salido (acabo de pillarlas) “meter” “cornejo” “tarro”. Pues empiezas: “Estaba intentando meter una rama de cornejo en un tarro, porque siempre me gusta tener cornejo envasado. Uno nunca sabe cuándo le puede ser útil el cornejo. El otro día, sin ir más lejos…” Y a ver lo que te sale. Piensa que nadie lo va a leer. (Creo que mi cornejo tiene propiedades mágicas).

Y otra variación es elegir un tema, y ponerte a escribir lo primero que se te ocurra. Pruébalo con “amistad”.
   -Listas: Consiste en hacer listas de elementos relacionados con un tema. Imagina que te digo que tienes que escribir sobre la felicidad. Entonces te pones a elaborar una lista con palabras que relacionas con la felicidad. Lo primero que te venga a la cabeza, que luego ya sacarás las conexiones. Por ejemplo:
FELICIDAD
-Helados
-Cine
-Amistad
-Leer
-Familia
-Chocolate
-Risas
-Sonrisas
-Amor
Un clustering de sueño
Un clustering de “sueño”. Pincha sobre la imagen para verla mejor

   –Clustering: Mi favorita. Si eres muy racional, que es (o era) mi caso, porque la parte izquierda de tu cerebro te domina, esta técnica es mucho mejor que la de las listas. Coges un folio y escribes en el centro una palabra y la metes en un círculo. Sin pensar escribes todo lo que te sugiere, encerrando en círculos otras palabras y haciendo conexiones. Aquí también el objetivo es despertar tu subconsciente, a ver qué te da. Yo, cada vez que no se me ocurre nada que escribir, hago un clustering para crear una escena. Luego veo si continúo con la escena o no.

   -Mezclar dibujos y palabras: Como vimos en el artículo 14, cuando dibujas el lado derecho del cerebro es el que domina, y esta técnica consiste en dibujar lo primero que se te ocurra, sin preocuparte de si queda bonito o no, y escribir palabras relacionadas donde caigan en el folio. Con esta técnica logras que la parte racional del cerebro esté dormida, mientras la imaginativa campa a sus anchas.
   -Elegir fotos al azar: Coge una revista y elige y fotos al azar. O si tienen álbumes familiares, elige unas cuantas fotos viejas. ¿Qué te sugieren? ¿Qué historias pueden contar? ¿Y si juntas tres fotos para contar una historia? ¿Hay un paisaje que te llama mucho la atención, o un personaje? ¿Qué sentimientos te provocan?

Con estas valen para que vayas practicando. Habrás caído en la cuenta de que lo importante es dejar que la parte inconsciente del cerebro te dé las ideas. Si has apuntado en tu libreta observaciones que te llamaron la atención, prueba a utilizar una de estas técnicas, a ver que te sale.

Este es el primer paso. Cuando tienes resultados, busca relaciones. Entonces utilizas el maravilloso “¿y si?”.

Veamos mi ejemplo de escritura automática: tenemos a alguien que envasa cornejo mágico. ¿Y si es un mago, de esos con sombrero puntiagudo? ¿Qué hechizos puede hacer con el cornejo? ¿Y si es el mago de la corte? ¿Y es bueno o malo? Para seguir indagando, puedes seguir utilizando una de las técnicas arriba indicadas, pero ahora limitando las opciones. Haz, por ejemplo, un clustering con las palabras “mago de la corte”, a ver dónde te lleva, y los resultados los añades a lo que ya tienes.

Libro de fantasíaVamos a mi ejemplo de “felicidad”. ¿Alguien que toma helados de chocolate y está enamorado? ¿Y si son dos adolescentes? ¿Y tienen problemas con sus familias? Vaya, igual hay una historia. Y le sigues dando vueltas.

Cuando tengas una idea, no te fuerces a agotarla. Ya sabes que puedes hacer el vago, que el subconsciente va a seguir trabajando (mira el artículo 15). Deja reposar esa idea un día o dos, y luego vuelve a ella. Te aseguro que encontrarás nuevas conexiones.

Algo muy importante, tanto al principio como cuando estás desarrollando las historias, es no censurarte porque no sabes de un tema. Que te sale un neurocirujano, y no tienes ni idea de neurocirugía (¿cómo es posible que no sepas de eso?), no rechaces la idea. Tal vez el neurocirujano mute en otra persona. Haz lo mismo con sitios y épocas que desconozcas. Siempre tendrás tiempo de rechazar las ideas más adelante.

Juega un poco con esto, a ver si logras algo. En los siguientes artículos veremos como desarrollar historias. Y apréndete esto bien: una buena idea, sin desarrollo, no vale para nada. Con esas ideas tienes que contar una historia, y para ello necesitas personajes, conflictos, lugares y épocas donde se desarrollan los acontecimientos, y una estructura. Sin esos elementos, no hay historia.

LA EVOLUCIÓN DE MI NOVELA

Nota: Escribí esto en enero de 2011, cuando internet estaba lleno de demagogos que pedían que la cultura fuera gratis (y los creadores no alimentáramos del aire). 


Año nuevo, kilos nuevos.

Mi propósito para el 2011 es mover menos el bigote, que llevo varios meses haciendo una hora de ejercicio al día, y no hay manera de adelgazar. Claro que si cuando llegan las Navidades me pongo engullir dulces como si el mundo se fuera a acabar mañana, mal lo llevo.

Con el resto de mi vida estoy satisfecho. Según mis cálculos, que normalmente tienen peor puntería que una carabina de feria, para finales de año estaré moviendo la novela para que la publiquen, ya sea porque la presente a concursos, o a agentes literarios o directamente a editoriales. Autopublicarla o colgarla en mi rincón no son opciones; si no logro publicarla por los sistemas tradicionales, se queda en el disco duro. Primero es acabarla, luego decidiré qué camino seguir.
(Museo del Prado (Madrid, Spain) Fotografía original de [http://enciclopedia.us.es/index.php/Usuario:P40p P40p], retocada por Nicolás Pérez y Sanbec. Source: http://enciclopedia.us.es/index.php/Imagen:Museo_del_Prado.jpg {{GFDL)
Museo del Prado

A veces me pregunto qué sentido tiene escribir una novela, si en este país hay asociaciones de internautas y de consumidores que defienden una “cultura gratis”. Tanto si logro publicar la novela como si no, espero que la gente con el tiempo entienda que la “cultura” hay que pagarla, que gratis no hay nada en esta vida (y si no, que se lo pregunten a las compañías telefónicas que dan el ADSL).

Queridos internautas, si los autores, artistas y todas las personas que vivimos de la “cultura” no cobramos, no hay “cultura” que valga; “cultura” que en verdad es entretenimiento de fácil acceso a través de internet, porque bien que no pedís que el Museo del Prado sea gratis o ir al teatro.

Sinceramente, creo que los que abogan por una “cultura gratis” es gente a la que no le gusta esa “cultura”; con esa política lo que se consigue es que a medio plazo, cuando no haya beneficios económicos, la “cultura” desaparezca. ¿Quién se va a dedicar a ello, con lo arriesgado que es y todo el esfuerzo que conlleva, si va a estar forzado a trabajar gratis?

Esto no tiene nada que ver con la maldita SGAE, que lo único que ha hecho es dañar la imagen de artistas y autores que no defendemos sus acciones.

Otra cuestión es que tiene que cambiar el modelo y asemejarse al de Estados Unidos: una “cultura” más barata, con mayores beneficios para los autores, pero no gratis. Los artistas y autores comemos y nos gusta cobrar por nuestro trabajo, como a todo el mundo. ¿Es comprensible, no?

Para lograr el modelo americano, primero hay que poner trabas a las descargas ilegales, que si no, no sé quién va a ser el guapo que va a ofrecer servicios de pago cuando la gente puede conseguir lo mismo sin soltar un céntimo.

Mientras escribo, de Stephen KingSi te gusta el cine, las series de televisión, la música o la literatura, piensa sobre estas cuestiones.

Volviendo a mi novela, contaba Stephen King en Mientras escribo que escribir una historia era como desenterrar un fósil, descubriendo cosas al escarbar; y no puedo coincidir más. Mi novela va tomando forma muy lentamente y me doy cuenta de que tengo que rescribir todo el principio porque hay líneas argumentales que han cambiado mucho; así que voy apuntando en un folio los cambios estructurales que tengo que hacer. Continúo la novela como si tal cosa, porque si me pongo a toquetear el principio me voy a hacer un lío, y en la revisión tendré en cuenta las cosas que he apuntado. Seguro que descubro más partes del fósil desde donde estoy hasta que llegue al final.

Archivo: publicada originariamente el 9 de enero de 2011.

Recomendaciones:

Tengo otro amigo que está escribiendo una novela, Raúl Martos. Nos conocimos estudiando Periodismo en Bilbao, aunque Raúl acabó licenciándose en la Universidad Complutense de Madrid. A finales de 2009 le conté en un e-mail que me había puesto a escribir ficción; Raúl me contestó que él también.

Cuando vi el verano que coincidimos en Londres, el de 2005, que Raúl compraba incluso más libros que yo, supe que llevaba un escritor dentro (o que estaba más trastornado que yo).

La cuestión es que nos vamos animando mutuamente. Ya va por la mitad, y está pensando en escribir un blog. Le pedí que me diera recomendaciones para estos artículos, y me contestó que trabajábamos de forma distinta: yo aprendo a nadar y me tiro a la piscina; él se lanza y aprende o se ahoga.

Antes de que me pusiera a devorar polvorones, turrones y mazapanes de forma compulsiva, me mandó un e-mail muy interesante sobre El nombre de la rosa, de Umberto Eco.


Raúl, tienes la palabra:
Porta de El nombre de la rosa, de Umberto Eco 
“Acabo de terminar de leer ‘El nombre de la rosa’. Me ha encantado, y no es solo porque Eco asesina a varios monjes (que ya de por sí le concede muchos puntos a su favor). Aunque a veces se extiende demasiado en explicar hechos bastante pesados. Es lo que tiene la novela histórica. Pero te cuento esto porque al final del libro, hay unas cuarenta páginas donde Eco comparte algunas cosas interesantes sobre la novela. Explica el porqué de la elección de los personajes, del narrador en primera persona, de la época, del ritmo de la historia, de los diálogos… Como digo, cosas muy interesantes, que no sólo sirven para entender mejor el libro (y eso da igual porque cada cual es libre de entender la historia como le plazca), sino también para aplicar algunas de sus teorías o hipótesis como técnicas narrativas. Conociéndote, es muy probable que ya lo hayas leído pero, por si acaso, te lo digo. A lo mejor, esas notas de Eco, que en el libro se titulan ‘Apostillas al nombre de la rosa’, no aparecen en todas las ediciones. Yo tengo una copia de la edición ‘Debols!llo’ del grupo editorial Random House Mondadori”.

Pues Raúl, estás equivocado. No por tus observaciones, que están muy bien; es que no me lo he leído. Es uno de los múltiples libros que cogen polvo a los pies de mi cama. Desgraciadamente, mi edición no tiene esas notas.

Consigue El nombre de la rosa, de Umberto Eco, en Amazon.es.

  
   Aquí van dos recomendaciones personales:
  

The Writer's Idea Book, Jack Heffron

   –The Writer’s Idea Book, de Jack Heffron. El libro son más de cuatrocientas ideas para escribir, del tipo: “Escribe sobre las sensaciones físicas del anhelo. ¿Cómo se siente uno literalmente? Da esas sensaciones a un personaje, añadiendo movimiento para sugerir este estado emocional sin utilizar la palabra directamente.” Muchos ejercicios buscan indagar en tu pasado y en tus filias y fobias para que te conozcas mejor. La parte de este artículo llamada “Conócete a ti mismo” sería una versión comprimida de este libro. Cuando no tengo nada que escribir, escribo uno de los ejercicios. A los pocos días, ya tengo una idea para un cuento. Te fuerza a ver la vida con los ojos de un escritor. En inglés hay una infinidad de estos libros: The Write-Brain Workshop, What If: Writing Exercises for Fiction Writers, The Pocker Muse, o The 3 A.M. Epiphany son sólo algunos de ellos. Si sabes inglés, hazte con uno.
 Consíguelo en Amazon.es. 

   –Holly Lisle’s Create a Plot Clinic. A Step-by-Step Course in Developing Plots from Beginning to End, de Holly Lisle. Es un libro electrónico en el que Lisle explica los principios de las historias y cómo generar ideas con una serie de técnicas. Al tiempo que las expone, Lisle desarrolla una novela. Muy práctico. Es una versión muy extendida de la última parte de este artículo.

   Consíguelo en Amazon.es.


   Fotografía del Museo del Prado: P40p, retocada por Nicolás Pérez y Sabec (Creative Commons. Genérica de Atribución-CompartirIgual 3.0)

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¿Desaparecerán los libros en papel y las librerías?

Sección VIDA DE ESCRITOR

Librería¿Tienen las librerías y los libros en papel los días contados? 
A pesar de que internet y los medios de comunicación están llenos de gente que quiere sentar cátedra con sus opiniones, como si así pudiera influir en el curso de la historia, la respuesta lógica es que nadie lo sabe, que hay que ver tendencias y esperar a ver qué sucede en el futuro.
Pero mi apuesta es el libro en papel no va a desaparecer en mucho tiempo, vamos, que nosotros no veremos su desaparición, y que convivirá con el libro digital. No creo ni siquiera que llegue a ser un producto de nicho, solo para bibliófilos, como son ahora los vinilos para los melómanos.
Y las librerías, posiblemente queden menos, pero no creo que lleguen a desaparecer.
Mis razones, aquí abajo.

E-BOOK O PAPEL 

Para empezar, en cuanto a negocio, aunque crece muy lentamente, en España no acaba de cuajar el libro digital, y la piratería sigue estando en la estratosfera; mientras que en Estados Unidos y Reino Unido, que son los mercados donde más se había introducido, está en retroceso, aunque parece que sí funciona con los libros autopublicados. (Yo he de reconocer, que de mis libros autopublicados vendo más digitales que en papel).
Libro y libro digital
Pero jamás el libro digital ha superado al físico en ningún país, el papel ha sido el rey siempre.
Y lo que está claro es que el libro digital no ha barrido en pocos años al papel, como pregonaban algunos.
Hace poco pregunté a mis alumnos, y en un grupo de Facebook, si preferían los libros en papel o digitales. Hubo de todo, y la edad no influía en las preferencias: los que renegaban del papel porque una novela muy extensa pesaba, o todo lo que ocupaban, y las mudanzas eran una locura; hasta los que no querían saber nada del digital, por el tacto del papel, lo bonitos que quedaban en las estanterías y el agotamiento digital. Y los que compaginaban ambos formatos.
En mi caso, la inmensa mayoría que leo es en papel, es mi formato favorito (no me parece tan monótono, retengo más la información, leo más pausado, y no es una maldita pantalla), pero también tiro de digital, sobre todo para autores que no conozco y para documentarme.
Ya no sé qué hacer con tanto libro en papel, he regalado más de 200 libros, y el digital no ocupa espacio y es más barato. Si no me gusta una novela, me duele menos que se quede archivada en mi Kindle que regalarla cuando está nueva.
Pero cuando llegan las épocas de regalos, sigo pidiéndome libros. Me encantan.

EXPERIENCIAS DISTINTAS

La cuestión es que son dos experiencias distintas; no es exactamente lo mismo leer en papel que en digital, del mismo modo que no es lo mismo verse una película en el cine que en casa. Hay gente que prefiere el papel, gente que prefiere el digital, y gente a la que le da igual.
Echando la vista atrás, vemos que experiencias que no son exactamente iguales, permanecen aunque aparezca un rival. Puede que haya menos demanda, pero sigue existiendo.
Sala de cineEl cine no acabó con el teatro; la televisión no acabó con la radio o el cine; los videoclubs no acabaron con las salas de cine. La piratería no acabó con los cines.
La literatura sobrevivió a todas esas nuevas formas de entretenimiento. No es lo mismo verse una película o una serie, que sumergirse en una novela.
Sin embargo, si la experiencia es muy similar, una de ellas desaparece. La piratería barrió a los CDs y los DVDs, a las tiendas de discos y videoclubs, porque fundamentalmente ofrecían lo mismo (y encima no había que salir de casa y lo tenías gratis —que los creadores no cobraran por su trabajo te la traía floja—).
Vayamos a las librerías. Yo creo que no van a desaparecer. Tal vez haya menos, pero si han aguantado la crisis, los años más duros de la piratería, y la presión de Amazon, van a seguir. No les ha pasado lo que a los videoclubs o tiendas de discos, que fue fulminante. Además, Amazon está abriendo librarías físicas en Estados Unidos, lo cual es muy significativo.
No es exactamente lo mismo comprar en Amazon, u otras librerías digitales, que sueles ir a tiro hecho, que andar ojeando y hojeando libros en una librería, a ver cuál te tienta. Sé que hay gente que va a una librería, y con el móvil comprueba si en Amazon lo tienen más barato… pero eso es otra historia.
Esas son mis predicciones. Solo el tiempo me dará la razón o no.

SIN OLVIDARSE DEL MUNDO REAL

El mes pasado leí en El País un interesante artículo sobre cómo se fragua un éxito literario. No habla de las nuevas tecnologías (internet y redes sociales), pero sí cómo funciona el boca a boca, y cómo provocas tú (o el editor) ese boca a boca, para que el libro sea un éxito. 

Vivimos en la era digital, pero no hay que olvidar que afortunadamente sigue existiendo el mundo real. Lo que quiero decir es que lo que cuentan en ese artículo sigue funcionando en la actualidad; siguen existiendo las librerías y los libros en papel, y los medios de comunicación tradicionales, y no hay que desdeñarlos.

Redes sociales
¿La panacea?

Por experiencia, cuando hablo de la promoción de mi curso de escritura a gente que jamás ha promocionado nada, invariablemente asume que me centro en exclusiva en internet; que utilizo mi blog y redes sociales.

Lo cierto es que además de esos canales, pego 100 carteles por la ciudad, acudo a una rueda de prensa para que mi curso aparezca en los medios de comunicación, la Fundación Santander Creativa me mete en la Agenda Aúna (donde aparecen todas las actividades culturales de la ciudad), y pido ayuda a mis antiguos alumnos para que hablen de mis clases a sus amigos.

Todos los años tengo alumnos que han visto el cartel pegado en algún sitio, otros que han leído una noticia en el periódico, y otros que lo han descubierto por Google, que normalmente les ha llevado a la Agenda Aúna. Y alguno que viene recomendado por un amigo que hizo el curso. Si solo recurriera a internet, mis cursos no se llenarían. Y si no apareciera en la Agenda Aúna de la Fundación Santander Creativa, posiblemente los tendría que cancelar.

Las redes sociales no me suelen funcionar muy bien. Jamás he tenido a alguien que lo viera en Twitter (no me extraña, porque en Twitter pestañeas, y ya se ha pasado), y en Facebook, alguna vez alguien que un amigo le haya pasado un enlace, pero muy pocos.

Por lo que no hay que olvidarse de lo que cuenta el artículo de El País.

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Anterior artículo: Poseído por una historia, por Pedro Pablo Picazo

“El príncipe Eosh”: portada y fecha de publicación

Portada de El príncipe Eosh, de Carlos del Río
Por fin puedo hacer pública la portada de El príncipe Eosh. Y no solo eso, ya tengo fecha de publicación: octubre.
Lo podéis ver en la página de la editorial:

https://redappleediciones.com/proximas-publicaciones


El
príncipe Eosh
, salvo
cambios de última hora, estará disponible en papel y digital.

¿Y
cuál es la editorial?
Red
Apple, una editorial tradicional que tiene distribución nacional en papel, y pronto en
Estados Unidos y Latinoamérica. Así que si queréis a Eosh en papel, podréis
adquirirlo en librerías físicas.
Y en
digital, aparte de en Amazon, estará disponible en más de un centenar de
librerías digitales de todo el mundo.
El príncipe Eosh es una fantasía juvenil, para gente de 14 a 99 años, que mezcla
aventuras y humor con intrigas palaciegas y misterio y una pizca de fenómenos
paranormales.
En otoño escribiré un artículo en el que contaré cómo me metí en una editorial tradicional sin tener ningún contacto en el mundo editorial, ni ser famoso. Nadie vino a buscarme, fui llamando puertas hasta que la de Red Apple se abrió.

4ª promoción del curso de escritura creativa de Santander

4ª promoción del curso de escritura creativa de Santander de Carlos del Río
Aquí tenéis a la nueva generación de escritores, los que me han aguantado durante 9 meses en el Enclave Pronillo: Sara Castanedo, Ruth Balza, Paloma Cortijo, Daniel Lanza, Juan Diego Cavia, Mercedes Gurría, Pedro Herrera, Guiomar Lavín, Ana Cavada y Álvaro Escobedo (ausente).
Muchas felicidades por completar el curso. Ha sido un placer teneros de alumnos. Ahora os toca volar solos; lo alto que lleguéis depende de vosotros.
 

Cómo utilizar el subconsciente para escribir

Sección CÓMO ESCRIBIR FICCIÓN (15)

LA IMPORTANCIA DEL SUBCONSCIENTE

Utiliza el subconsciente para escribir ficciónHoy vamos a ver lo importante que es utilizar la parte racional del cerebro y la no racional, el subconsciente, a la hora de escribir. O si lo prefieres, el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho.

Si eres de los que piensa que no puedes escribir ficción porque no tienes imaginación, que era mi caso, tengo buenas noticias: sí que tienes imaginación, lo que pasa es que la tienes atrofiada (o la sociedad te la ha atrofiado, con esa filosofía tan pragmática y aburrida que tiene).

Si no me crees, piensa en cuando sueñas, o cuando lees una novela y eres capaz de ver y sentir lo que estás leyendo. O cuando un amigo te cuenta sus últimas vacaciones y puedes visualizar el lugar donde ha estado sin tú conocerlo. En los siguientes artículos veremos cómo volver a poner en forma tu imaginación.

Jerry Cleaver, en Immediate Fiction, explica muy bien el proceso creativo: “Hay dos procesos que debes dominar para crear cualquier cosa. El primero es el proceso de flujo. El proceso de flujo es lo que sucede cuando te abres y dejas que sea lo que sea que tengas en tu interior fluya a la página. Es lo que debes hacer para obtener algo sobre lo que trabajar. Esta parte del proceso es rápida, fluida, desordenada, emocional, y sobre todo no es crítica. Si tienes suerte, este flujo durará varias páginas; si tienes mucha suerte, durará todo una primera versión.

Immediate Fiction, de Jerry Cleaver

Pero hay más que dejarte llevar y verter algo en la página. Al final la inercia (flujo) se detiene, y tienes que volver atrás y mirar lo que tienes y decidir qué hacer con ello –decidir qué se queda, qué se va, y qué hay que rehacer. Ese volver atrás y ese evaluar son el proceso de edición. El proceso de edición es lento, deliberado, organizado, intelectual, y, sobre todo, crítico”.


Yo cuando me planteo escribir algo, tengo claro por qué voy a escribir cada escena: tienen que tener una función en la historia para estar allí. Y siempre tengo presente que la novela tiene una estructura concreta (presentación, nudo y desenlace) y que los personajes siguen un determinado arco narrativo. 

Teniendo estas coordenadas, cuando escribo me dejo llevar y muchas veces me encuentro con sorpresas que enriquecen la historia. Otras veces aparecen cosas que sobran y las quito cuando reviso.


Entro en el “estado de flujo” y simplemente escribo lo que me muestra mi imaginación, sin ser muy consciente del acto físico de escribir. Se parece mucho a soñar despierto. Y si no estoy inspirado y no hay manera de entrar en ese estado, me fuerzo a imaginar qué está pasando en mi novela, y entonces escribo.

Ayn Rand, en The Act of Fiction, habla de lo que realmente es la inspiración: “Lo que coloquialmente se llama ‘inspiración’ –es decir, que escribes sin saber por completo por qué escribes lo que escribes, y queda bien- es en verdad el subconsciente resumiendo las premisas y las intenciones que te has impuesto. Todos los escritores tienen que confiar en la inspiración. Pero tienes que saber de dónde viene, por qué ocurre, y cómo hacer que te ocurra a ti.

Todos los escritores confían en su subconsciente. Pero tienes que saber cómo trabajar con tu subconsciente.”

The Art of Fiction, de Ayn RandRand dice que hay escritores que no saben explicar por qué escriben como escriben, a lo que replica: “Si no quieres verte reducido a esa condición, tienes que ser consciente de sus premisas en general, y de tus premisas literarias en particular. Tienes que entrenarte para entender tus premisas claramente, no como reglas generales, sino con un suficiente número de concretos para que el significado completo de las premisas sea automático para ti. Cada premisa que almacenas en tu subconsciente de esta forma –es decir, completamente entendida, completamente integrada en los concretos que representan- se vuelve parte de tu capital de escritura. Cuando te sientas a escribir, no necesitas calcular todo de forma lenta y consciente. Tu inspiración viene de la extensión exacta del conocimiento que has almacenado.

Para describir un amanecer, debes haber almacenado en tu mente ideas claras de lo que quieres decir con ‘amanecer’, qué elementos lo componen, cuáles has visto, qué estado de ánimo quieres proyectar y por qué, y qué tipos de palabras lo proyectarán. Si tienes claros todos estos elementos, te vendrán fácilmente. Si tienes claro algunos pero no otros, será más difícil de escribir. Si no tienes nada claro –si no tienes más que ‘abstracciones flotantes’ en tu subconsciente (con eso quiero decir abstracciones que no conectas con concretos)- te sentarás y mirarás a una página en blanco. Nada saldrá de tu mente porque no le has metido nada”.

Más adelante, Rand asegura que si dominas el subconsciente, es decir, si sabes de dónde viene y cómo la inspiración, nunca te quedarás sin ideas para escribir. Y tiene razón. Un punto clave es saber que todo lo que asimilas, queda almacenado en el subconsciente, que te dará la información que estás buscando en el momento que lo necesitas. Por eso Rand dice que es importante que racionalices la información que absorbes, que lo que ella llama premisas estén unidas a conceptos concretos.

A partir de ahora presta atención a la información que asimilas. Si hiciste los ejercicios de descripción (artículo 9), ya estarás asimilando el mundo que te rodea de otra manera. Y si lees de todo, como recomendaba en el artículo 10, estarás dándole más alimento al subconsciente. Presta atención a tus sentimientos y estados de ánimo y a los de la gente de tu entorno e intenta expresarlos con palabras.

En el siguiente artículo veremos cómo sacar del subconsciente los temas que realmente te importan, que serán sobre los que escribas, y cómo no quedarte sin ideas.

El oficio del escritor se puede resumir en una frase: consiste en utilizar partes del cerebro que nadie pensaba que fueran necesarias. (Lógicamente, la gente que piensa así no son escritores. No les hagas caso).

Pero antes, vamos a ver lo que más me gusta del subconsciente; algo que te permite hacer el vago sin que lo parezca.

EL SUBCONSCIENTE NUNCA DEJA DE TRABAJAR

En mi rutina diaria, siempre dejo de escribir sin agotar una escena, para que al día siguiente no tenga que hacer frente a un posible bloqueo. Pero también lo hago para darle tiempo al subconsciente a desarrollar la trama y que me dé ideas para mejorar lo ya escrito o corregir errores.

Cuando termino las 400 palabras, me olvido por completo de la novela. Sigo con mi vida, y a la mañana siguiente, me pongo a escuchar bandas sonoras con los auriculares, escribo en mi diario, y tras haber escrito lo que me ha sucedido el día anterior (o las primeras reflexiones que me vengan a la cabeza), empiezo a darle vueltas a la novela.

Al seguir este proceso, le estoy diciendo al cerebro que me voy a poner en el “modo imaginar”. Primero la música; luego escribir sin censurarme, y por último sacarle al subconsciente lo que me tiene que ofrecer con una de mis conversaciones conmigo mismo. Y funciona.

Becoming a Writer, de Dorothea BrandeDe algún modo, el subconsciente ha encontrado soluciones, que voy sacando haciéndole preguntas. Empiezo con preguntas muy generales, de por donde podría ir la trama, y las voy limitando a acciones concretas, y por qué unas acciones pueden funcionar y otras no.

Te recomiendo que intentes conectar con el subconsciente antes de ponerte a escribir. Dorothea Brande, en Becoming a Writer, proponía que te pusieras a escribir un diario nada más levantarte de la cama, sin haber articulado palabra, leído el periódico o el libro que estés leyendo. Claramente era una forma de forzar que la parte racional de tu cerebro, la que procesa el lenguaje, aún no dominara a la parte imaginativa, la que había estado gobernando durante la noche.

Escucha música, haz meditación, haz algo rutinario que no te haga pensar, y entonces ponte a escribir. Si te gusta, escribe escuchando música. Con el tiempo, el cerebro sabrá que tiene que entrar en el “modo imaginar” cuando sigues esos pasos. Así no sufrirás bloqueos ni el miedo a la página en blanco.

Cuando estoy atascado y no hay manera de continuar, dejo el ordenador y me voy a dar un paseo. O hago cualquier cosa que me evite pensar en la novela. De hecho, intento pensar poco. Cuando vuelvo, le doy unas vueltas, y ya tengo la solución.

El subconsciente también me indica cuando algo no va bien. Lo noto cuando me cuesta mucho escribir. Tengo ideas en la cabeza, pero plasmarlas en el papel me supone un esfuerzo tremendo. Entonces no me obsesiono con el problema, sigo como si tal cosa, y sé que dentro de unos días seré capaz de identificar el problema. Me pasó al principio de la novela, cuando le estaba dando demasiado peso a las subtramas, y tras varios días sufriendo al escribir, una tarde, cuando me estaba durmiendo para echar la siesta, di con la solución (mira el principio del artículo 7, y también el del artículo 10).

Esta técnica, la de dejar reposar las cosas, la utilizo para todo. Con estos artículos, por ejemplo, tengo una idea de los temas que quiero tratar, y tras varios días de maceración en el subconsciente, me pongo a escribir. Muchas cosas salen solas. Cuando tengo una parte escrita, la dejo descansar unos días, y vuelvo para corregir y darle la forma definitiva.

Con las críticas hago lo mismo. Veo una película o leo una novela, asimilando todo lo que puedo (como con novelas tengo poco práctica, voy apuntando en una libreta todo lo que me gusta o disgusta al tiempo que la leo), lo dejo descansar al menos un día, y entonces de forma consciente decido qué puntos tratar de la obra. Y si comienzo a escribir pero no me sale, dejo de escribir y continúo al día siguiente. Entonces sale casi solo.

Pero no lo utilizo sólo para escribir. También lo uso cuando monto vídeos o enseño cursillos de cine. La estructura de los vídeos va saliendo poco a poco, lo mismo que las clases de cine. De esta forma se me ocurren ideas que no hubiera tenido de forma consciente.

Nuevo aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro, de Betty Edwards

Esto, que parecen las promesas de un charlatán de feria, de esos que vendían crecepelos y demás ungüentos milagrosos, es verdad. Betty Edwards, en Nuevo aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro, llama a esta forma de encontrar soluciones “la respuesta ¡Ajá!”: “En la manera de procesar información del hemisferio derecho, utilizamos la intuición y de repente entendemos mejor las cosas –momentos cuando ‘todo parece que encaja’ sin descifrar las cosas en un orden lógico. Cuando esto sucede, la gente a menudo exclama espontáneamente, ‘Lo tengo’ o ‘Ah, sí, ahora veo el conjunto’”. Edwards pone el ejemplo de Arquímedes, quien tomando un baño tuvo un golpe de inspiración y se dio cuenta de que utilizando el peso del agua desplazada podría determinar si una corona era de oro puro o una aleación con plata.


Ayn Rand, otra vez en The Art of Fiction, dice: “Esta experiencia [la de encontrar soluciones que parecen que vienen solas] no está limitada a los escritores. Con cualquier problema, puede que estés pensando durante días, y de repente, al parecer por accidente, encuentras la solución”. Rand pone el ejemplo de Newton: se le cayó una manzana en la cabeza y eso le dio la idea para formular la ley de la gravedad.

Jacqueline Wilson, una escritora de literatura infantil, en una entrevista en el número de octubre de 2010 de Writing Magazine, explicaba su rutina diaria: “Al final del día intento nadar durante un buen rato. Nadar, creo, es algo maravilloso para los escritores porque no pienso conscientemente que voy a conseguir una buena idea pero de alguna manera, simplemente desplazándome hacia delante y hacia atrás en la piscina hace que se mueva algo en mi cabeza y otra idea empezará a aparecer”.

En el mismo sentido, el escritor Sy Rosen, en el número de enero de 2011 de The Writer, da una serie de consejos para escribir ficción basándote en recuerdos embarazosos. Explica que tienes que ir formando una idea, y cuando tienes algo: “Deja que tus pensamientos se asienten un par de días y al final vendrán cosas buenas. Puedes soñar despierto sobre la experiencia embarazosa, o, no pensar sobre ella en absoluto. Una parte de tu mente sigue trabajando en tu historia; algo parecido a cuando tu vídeo digital está grabando al tiempo que tú ves otro canal”.

Cerebro para crearYa ves, esto va en contra de todo lo que te han dicho desde que naciste (¿dejar reposar los problemas en esta sociedad que tiene una prisa tremenda por hacer todo? ¿Utilizar la imaginación para resolver problemas? ¡Inaudito!).

Pero ya sabes que para que se mantenga el sistema, hay que fomentar que la gente piense igual, que siga a la masa sin reflexionar demasiado, diciéndoles qué es lo verdaderamente importante en la vida y cómo pensar. Lograr que la gente diga que así son las cosas, o que hagan las cosas porque toca, o porque las hace todo el mundo, no porque les apetezca; y sobre todo, pensar en una seguridad económica y en hacer todo lo posible por no arriesgarse en la vida. A esto lo llaman educación.

Si quieres escribir ficción, tienes que empezar a pensar de otra manera. Serás más feliz porque serás tú mismo, no lo que te impongan que seas.

Utiliza los dos hemisferios de cerebro, que para algo los tienes.

LA EVOLUCIÓN DE MI NOVELA

He llegado al momento bomba atómica en mi novela. ¿Y qué demonios es el momento bomba atómica? Pues cuando no sabes muy bien por dónde seguir, cuando se te rebelan los personajes y hacen lo que les da la gana y nada parece tener sentido. Cuando llegas a esta situación lo único que quieres es arrojar una bomba atómica, que mueran todos menos el protagonista, que se escondió en un refugio nuclear y vivió feliz y comió perdiz.

Bomba atómica

Pero como no quiero ser tan drástico, me he armado de paciencia y he mantenido una de esas conversaciones enfermas conmigo mismo, arrojando posibilidades sobre cómo continuar y hacer que todo encaje. Rechazo unas, acepto otras. Continúo con las que me gustan, y les voy dando vueltas y vueltas hasta que llego a algo con sentido. He sacado una escaleta de las siguientes escenas. Creo que cuando acabe de escribirlas, que me llevará meses, habré cubierto el 75 por ciento de la novela. No tengo muy claro cómo continuar después.


A esta altura no me queda más remedio que ir contando dos tramas al tiempo, que se van a unir en el futuro, y dar pistas de otra, que tendrá importancia en la parte final. En la escaleta he puesto un orden más o menos coherente, pero me va a costar bastante ir equilibrando las dos tramas.

Aunque bien pensado, ¿nadie tiene una bomba atómica a mano? 

Archivo: publicada originariamente el 19 de diciembre de 2010.

Recomendaciones:

  •    Immediate Fiction, de Jerry Cleaver. En la parte de atrás aseguran que éste será el único libro de escritura que necesitarás. Me parece un poco exagerado, porque, aunque cubre muchos aspectos, hay elementos técnicos poco desarrollados. Pero sí me parece muy ameno y fácil de comprender, y estoy convencido de que cuando acabes, te será sencillo escribir sobre los temas que a ti te gustan, y tendrás un sinfín de historias por contar. Muy bueno.
   Consíguelo en Amazon.es.

  •    Illuminating Fiction, de Sherry Ellis. Son 19 entrevistas a escritores de hoy en día. La autora repasa cómo consiguen las ideas, el estilo, su rutina, el punto de vista, o cómo se plantean contar las historias. Es interesantísimo porque las respuestas las dan los autores, no críticos interpretando lo que haya querido decir un novelista. Un caso muy interesante es el de Arthur Golden, el de Memorias de una geisha, que le cuenta a Ellis que llegó a la voz de su protagonista para resolver una cuestión de credibilidad: la protagonista, ya mayor, está contando su vida a un estadounidense que no conoce la cultura japonesa; y así Golden pudo meter todas las explicaciones que hay en la novela sobre esa cultura. Si no llega a ser así, nadie se creería que una novela, narrada en primera persona por una japonesa, se detuviera tantas veces para meter información de la cultura. Acabarás con la noción de que en ficción lo más importante es la historia.

   Consíguelo en Amazon.es.

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